Sistemas Politicos de Decisión y las TIC

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Mesa debate: LOS SISTEMAS POLÍTICOS DE DECISIÓN Y LAS TIC

Jornadas de Administración Pública en Gijón

 

Modera: <<Miguel Ángel Porrúa, coordinador del proyecto E-Government de la OEA>>

Ponente: <<Javier Llinares, director general de Autoritas Consulting.>>

 

 

<<Javier Llinares>>

 

Hace poco más de 40 años de Mayo del 68, y en la actualidad vivimos una situación que también podría ser considerada revolucionaria, pues en esta revolución cultural cambian las formas de relacionarnos y de trabajar. Es un momento importante en la historia de la humanidad, una época de grandes cambios, también para la Administración Pública. Si repasamos los hitos de 2008 nos encontramos, por ejemplo, que hay más población viviendo en las ciudades que en entornos rurales, cada día 180.000 se van del campo a vivir a las ciudades. En España superamos la barrera del 70% en los años setenta, pero a nivel mundial el impacto es considerable. Otro factor importante es que nuestros equipos informáticos ya son más potentes en nuestra casa que en la oficina. No sólo tenemos ordenadores más rápidos sino también más ancho de banda en el hogar del que nos ofrece la empresa. Además, se prevé que en 2010, en España, vamos a ocupar más tiempo navegando por Internet que viendo la televisión. Más ciudadanos, mejor conectados, y cada vez más activos en Internet. Estos tres factores son clave para entender el cambio que se está produciendo.

 

El año pasado, en Dinamarca, invirtieron más dinero haciendo publicidad en Internet que en televisión, y este año ocurrirá lo mismo en Inglaterra. La BBC ha mostrado su preocupación por la pérdida de público que ve la televisión. Hasta ahora el consumo de televisión durante la infancia era muy alto y menor a partir de la adolescencia. Pero si observamos la evolución de los jóvenes nacidos en los ochenta y noventa, veremos que las audiencias caen en picado, el consumo es cada vez menor. Antes las familias se reunían frente al televisor como si fuera un tótem, sin embargo hoy el ocio es individual, cada uno está con su iPod o su portátil. Dicen que la próxima revolución no va ser televisada, porque será "youtubeada". Este impacto también se traslada a la política y la ciudad. Debemos aprender a gestionar mejor la tecnología y conseguir mayor competividad. Los políticos deben aprovechar el inmenso alcance de las nuevas herramientas.

 

Si nos preguntamos qué relación queremos con los ciudadanos, desde los Ayuntamientos o las Administraciones Públicas, debemos plantearnos si realmente querer es poder, y en ese caso, quién debe querer para poder hacer: ¿Deben querer los ciudadanos, los políticos o los trabajadores públicos? No es fácil identificarlo, porque cada uno de ellos ve las cosas de una manera u otra. Hace unos años el Ayuntamiento de Barcelona hizo una encuesta a los usuarios de Parques y Jardines. Les preguntaba qué les parecía el servicio que obtenían y qué les gustaría que hiciera el Ayuntamiento. Los usuarios respondieron que querían mayor limpieza los fines de semana, que se vaciaran las papeleras, y que se recogieran los excrementos de animales y los cristales rotos, sobre todo en domingo. El Ayuntamiento hizo la misma encuesta a los trabajadores de Parques y Jardines, y respondieron que les gustaría que fuera menos gente los fines de semana, que se prohibiera la entrada de animales, y que no dejaran hacer botellón los sábados por la noche porque si no, al día siguiente estaba lleno de cristales.

 

En definitiva, se produce un desencuentro entre lo que piden ciudadanos, políticos y trabajadores públicos. Porque el político al ciudadano le dice: vótame; y el ciudadano contesta: represéntame; el trabajador público le pide al político que cumpla la ley, y el político al trabajador que cumpla su programa; y finalmente el trabajador público le pide al ciudadano que le respete, mientras éste demanda que le sirva. Esta situación debe mejorarse porque el trabajador público siempre está a la defensiva y percibe que le están atacando. Por eso debemos encontrar un punto de encuentro en el que el ciudadano sea el centro de la actividad pública y reciba el mejor servicio.

 

Si nos preguntamos qué debería cambiar, en primer lugar tenemos que plantearnos si queremos muchos trabajadores públicos (cantidad), o que aporten valor (calidad). Para ello es necesario incentivar al trabajador público mediante la gestión de recompensas. También hay que eliminar barreras y desprenderse de la burocracia, es decir, menos administración y más gestión. Debemos pasar de la Administración Pública a la Gobernanza Pública. La política debe incorporar a profesionales, atrayendo a los mejores sin retenerlos y permitiendo que luego se vayan. Hay que democratizar la política, mediante listas abiertas y más permeabilidad en el paso de la empresa a la política y no tanto a la inversa.

 

Las herramientas de gestión política también evolucionan. La demanda de los políticos en la red es muy evidente en Google Trends. Esta aplicación permite, por ejemplo, comparar el volumen de consultas que teclean "Zapatero" o "Rajoy", y cómo están relacionadas con la información generada sobre ellos. También es importante la presencia en redes sociales, donde los usuarios de Internet concentran la mayor parte de su actividad social online. Es el caso del fenómeno Tuenti, una red española que supera en número de usuarios en España a Facebook, sobre todo entre adolescentes. Los políticos ya participan de estas redes, y tienen un perfil oficial, pero también hay otros perfiles o grupos que son contrarios. Además de las redes sociales, los blogs o Twitter son canales de comunicación que ofrecen muchas posibilidades. Barack Obama utilizó Twitter durante la campaña electoral y el nuevo gobierno inauguró el blog de la Casa Blanca. Por lo tanto, la presencia online de los políticos requiere una estrategia que ayudará a definir su identidad y trasladar la acción política, pero sobre todo, para escuchar. Ésta es la mejor actuación política, y los ciudadanos, especialmente los jóvenes, dicen muchas cosas en Internet, y hay que escucharlos. Pero ¿qué debemos escuchar o cómo debemos hacerlo?

 

En el ayuntamiento tradicional hay una organización y unas personas que trabajan en ella con procesos definidos, pero en el de mañana, además, trabajaremos con una serie de herramientas que nos ayudarán a conocer qué dicen los ciudadanos, es decir, escucharemos de forma activa qué está pasando en Internet. Hoy hay más información valiosa en Internet que en nuestro propio Ayuntamiento, es más interesante leer fuera que leer dentro.

 

Un ejemplo de escucha activa es el proyecto que presentamos junto al Ayuntamiento de Gijón para el Plan Avanza. El proyecto se inspira en el portal web británico de "Fix my street" (Arregla mi calle). Esta página creada por un policía municipal plantea a los ciudadanos que si tienen alguna incidencia en su calle pueden denunciarla allí y él se encargará de hacerla llegar al ayuntamiento. El resultado son miles de quejas enviadas semanalmente, los ciudadanos ya no van a quejarse al Ayuntamiento, van a "Fix my street". Ahora, el policía municipal ha sido contratado por el primer ministro británico Gordon Brown como asesor en temas de Internet, y el gobierno ha lanzado "e-Petitions", donde los ciudadanos pueden hacer peticiones y votar las de los demás. Hay peticiones que alcanzan los 180.000 votos, y cada voto está firmado con nombre y apellido, los ciudadanos se implican.

 

En el caso de Gijón, una de las primeras pruebas que hicimos fue buscar "Gijón" en Google, y uno de los resultados decía que Gijón era un asesino. Lo que ocurrió fue que el perro de una chica enfermó, ella lo llevó a los servicios veterinarios, fue mal diagnosticado y murió. La chica expresó su queja en Internet y la comunidad de usuarios se volcó para enviarle condolencias. Hechos como éste, que tienen presencia en Internet, deben ser conocidos por el Ayuntamiento, porque también podría responder a la chica. Hay que escuchar de forma activa qué es lo que está pasando para realizar acciones proactivas, y también reactivas, con la información que nos llega través de la web, los formularios o la carpeta ciudadana.

 

Por último, el futuro es WiFi. Un iPhone, por ejemplo, no es sólo un teléfono, es un aparato que permite estar comunicado, estés donde estés puedes hacer fotos y vídeos, y compartirlos en Internet, ver mapas, publicar en Twitter, etc. A nivel político tiene muchas aplicaciones útiles porque, en definitiva, se trata de estar más y mejor conectado con la  

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